Dos ojos deformes y excéntricos miran el amanecer sin querer ver el Sol, su esencia supuesta, y ven un paisaje bello.
jueves, 6 de octubre de 2016
lunes, 11 de julio de 2016
Habla un experto
Por casualidad he
visto esta entrevista que le hicieron en TV3 a un tal Jaume Miquel, especialista
en realizar encuestas electorales y, por lo visto, uno de los pocos que pronosticó
correctamente los resultados de las elecciones generales del pasado 26 de junio.
El problema es que en la entrevista da su opinión acerca de las causas del
resultado electoral saliéndose de su ámbito “técnico” y es entonces cuando se equivoca de
manera estrepitosa. Esto del “técnico-especialista” o “experto” que habla de
cosas que en un principio están relacionadas con su tema, pero que en realidad
lo exceden y acaban diciendo trivialidades, en el mejor de los casos, o
auténticos disparates que, sin embargo, muchas veces parecen de sentido común,
esto, decía, es el pan nuestro de cada día, pero no por ello hay que dejar de
criticarlo.
Lo que sí me parece
interesante es esa explicación a penas esbozada en la pregunta del primer
contertulio (Puigdet, creo que se llama), cuando habla de la volatilidad de las
ideas y, por consiguiente, del voto en esta "sociedad líquida"
(Zygmunt Bauman dixit). Esto mismo pensé yo hace días, o sea, si no sería la
posmodernidad rampante la que podría explicar en alguna medida lo que ha pasado
en las elecciones. Por supuesto, el señor Jaime Miquel lo rechaza de plano,
diciendo "Lo que nosotros hacemos
funciona", refiriéndose a sus encuestas, y digo yo, sólo le faltaba haber
añadido: "...y todo lo que caiga fuera
de nuestra malla de análisis determinada científicamente no vale la pena si
quiera considerarlo".
Habrá gente a la que
le parezca que decir que nuestro problema es, en parte, que somos unos frívolos
posmodernos, significa menospreciarnos a nosotros mismos. Pero digo yo que menospreciar a quien
cambia de ideas constantemente consiste en negarle el saludo, no escucharle ni
darle la palabra, insultarlo, o cosas parecidas y peores que éstas, las cuales
nada tienen que ver con afirmar lisa y llanamente que alguien cambia de ideas
constantemente. Esta afirmación, por supuesto, puede ser falsa, pero nada más.
Alguien que afirme hoy o en 1933 que los resultados de las elecciones que
dieron el poder a Hitler democráticamente revelaban las ansias de venganza
contra los ganadores de la I Guerra Mundial o el odio profundo hacia los judíos
de, al menos, una parte del pueblo alemán, estaría diciendo algo muy grave
sobre aquellas personas, pero algo que es verdad en cualquier caso, y desde
luego no estaría menospreciando a nadie, pues bastante desprecio se hicieron ya
aquellas gentes así mismas cuando actuaron de la manera que todo el mundo
conoce. En fin, sólo quería recordar aquí que sobre las cuestiones demostradas
y razonables (aunque luego resulten no serlo a luz de otras razones) no
conviene aplicar el rodillo de la moral ni de la santa indignación, tan
española ésta, para que desaparezcan de la vista o del oído.
En esta línea, he oído decir que,
por ejemplo, el partido Podemos “ha pecado de inmediatez y fórmulas mágicas con
mucho efecto”. Y estoy de acuerdo, porque vaya que si ha pecado Podemos
de eso y de travestismo continuo, pero no con pecados de los que se quitan
rezando tres avemarías y un padrenuestro, sino que más bien es su pecado
original, el que lo constituye y le da vida. Y que conste que les voté, con la
nariz tapada por un pañuelo empapado en alcohol, pero les voté.
En cuanto a la exaltación por parte de este señor, Jaume Miquel, de lo nuevo que se supone que representa Podemos (y Ciudadanos, ¡cómo no!) cuando dice, por ejemplo, que hemos pasado de la generación del caudillismo bipartidista a la generación que se interesa por la cosa pública, y que además esto ha sido propiciado por el 15M y los ciudadanos nuevos que se crearon a partir de entonces, pues bien, respecto a toda esta palabrería no estaría de más recordarle hechos tan vergonzosos como que los señores Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, y alguna más de su gente, recibieran financiación de una cadena de televisión iraní (Irán, ya se sabe, ese país defensor a ultranza de los derechos de las mujeres) para su programa de televisión hasta un mes antes de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 (http://www.abc.es/espana/abci-pablo-iglesias-cobro-iran-hasta-menos-antes-elecciones-201601290201_noticia.html), y, al mismo tiempo, se declaren un partido feminista. Maquiavelismo puro y duro, claro. Cosas como ésta hacen pensar que en realidad lo nuevo nació viejo, como seguramente no podía ser de otra manera.
Los cambios que, en principio, traerían un gobierno de izquierdas en España serían muy deseables, aunque sólo fueran por comparación con lo que ha hecho y seguirá haciendo la derecha, pero viniendo como vienen lastrados algunos partidos (Podemos, otra vez) con los nacionalismos (estos no parecen ser un lastre para ellos sino parte de su peso propio constituyente, del que incluso se enorgullecen), no se sabe cómo podría acabar la cosa. Sin embargo, el cambio más necesario, embridar ese caballo desbocado que galopa hacia el abismo y que se llama Capitalismo, me temo que no lo veremos. Ese caballo es un animal monstruoso que excede las fuerzas humanas, así que no digamos las solas fuerzas de España.
En cuanto a la exaltación por parte de este señor, Jaume Miquel, de lo nuevo que se supone que representa Podemos (y Ciudadanos, ¡cómo no!) cuando dice, por ejemplo, que hemos pasado de la generación del caudillismo bipartidista a la generación que se interesa por la cosa pública, y que además esto ha sido propiciado por el 15M y los ciudadanos nuevos que se crearon a partir de entonces, pues bien, respecto a toda esta palabrería no estaría de más recordarle hechos tan vergonzosos como que los señores Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, y alguna más de su gente, recibieran financiación de una cadena de televisión iraní (Irán, ya se sabe, ese país defensor a ultranza de los derechos de las mujeres) para su programa de televisión hasta un mes antes de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 (http://www.abc.es/espana/abci-pablo-iglesias-cobro-iran-hasta-menos-antes-elecciones-201601290201_noticia.html), y, al mismo tiempo, se declaren un partido feminista. Maquiavelismo puro y duro, claro. Cosas como ésta hacen pensar que en realidad lo nuevo nació viejo, como seguramente no podía ser de otra manera.
Los cambios que, en principio, traerían un gobierno de izquierdas en España serían muy deseables, aunque sólo fueran por comparación con lo que ha hecho y seguirá haciendo la derecha, pero viniendo como vienen lastrados algunos partidos (Podemos, otra vez) con los nacionalismos (estos no parecen ser un lastre para ellos sino parte de su peso propio constituyente, del que incluso se enorgullecen), no se sabe cómo podría acabar la cosa. Sin embargo, el cambio más necesario, embridar ese caballo desbocado que galopa hacia el abismo y que se llama Capitalismo, me temo que no lo veremos. Ese caballo es un animal monstruoso que excede las fuerzas humanas, así que no digamos las solas fuerzas de España.
"La
revolución tecnológica ha hecho transparente la gestión del mundo" es otra de las grandes frases que pronuncia Jaume Miquel,
a mi juicio, vacías. En lugar de eso, la revolución tecnológica está
haciendo transparente a muchas grandes empresas la vida privada de las
personas, con su consentimiento y sin él, como demostró Edward Snowden. ¿A
estas revelaciones (u otras, como las de Wikileaks) se refiere Jaume
Miquel? Estas revelaciones han ocurrido siempre por unos medios u otros, pero
de ahí a decir que la gestión del mundo se ha hecho transparente... Si lo que
se quiere decir con esa expresión es que hoy conocemos cómo nos gobiernan las
grandes empresas y los gobiernos nacionales gracias a la tecnología, yo diría
que no, que es más bien gracias al (buen) periodismo, por mucho que se valga de
medios electrónicos para ello. Pero además, para adquirir ese conocimiento hace
falta leer y pensar, lo digo porque la palabra "transparencia" en esa
frase y en otras de ese jaez, da a entender que sólo hace falta mirar hacia el
objeto en cuestión y asimilarlo automáticamente con la mirada, y, claro, nada
más lejos de la realidad. Hoy, como siempre, para saber algo acerca de cómo
funciona el mundo y que no nos engañen como a chinos hace falta tomarse tiempo
y dedicar esfuerzo para aprenderlo.
Aún diría más, en el terreno de la información, aunque no sólo ahí, las nuevas tecnologías hacen más opaco el mundo, entre otras cosas, porque estamos sometidos a aquello que ya cantaba hace años Paul Simon (en su disco maravilloso Graceland): “…staccato signals of constant information…”
Aún diría más, en el terreno de la información, aunque no sólo ahí, las nuevas tecnologías hacen más opaco el mundo, entre otras cosas, porque estamos sometidos a aquello que ya cantaba hace años Paul Simon (en su disco maravilloso Graceland): “…staccato signals of constant information…”
domingo, 10 de julio de 2016
Sobre la moderna psicopedagogía
He encontrado por casualidad una
entrevista a Ricardo Moreno, que fue mi profesor en segundo de carrera, y de
quien recuerdo perfectamente que nos dijo un día: "Yo soy profesor en un
instituto, o lo que es lo mismo, me dedico a domar fieras". El hombre era
muy amable y buen profesor, y además se pasó de bueno en el examen porque lo
puso bastante fácil y dio varios sobresalientes. El caso es que estoy muy de
acuerdo con sus opiniones: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/02/26/56cf824346163fe7468b45b5.html.
Hay quien piensa que la escuela debe
tener en cuenta las necesidades de los alumnos y las dificultades de las
personas de clase baja, argumentando que la escuela está pensada para el “saber-hacer
de la clase media y alta”. Yo pienso que las necesidades de los alumnos con necesidades especiales se atienden bastante bien desde hace años, aunque los
recortes en Educación han tenido un impacto importante. Pero, dicho sea de paso, atender las necesidades de los alumnos, así en general, suena, no por casualidad, a atender las necesidades de los clientes, que es uno de los falsos principios del capitalismo moderno. Volviendo al tema, y dejando a un lado
los efectos de la gestión de la crisis (y no de la crisis sin más, como se
suele decir), el hecho cierto es que hay más gente de clase baja que de
otras clases que obtiene los peores resultados académicos y que abandona la
escuela, y esto no se debe a una mala aplicación de la pedagogía por parte de los profesores, creo yo,
sino más bien a la poca importancia que se le da a los estudios en esas casas
(¡ojo! que no estoy culpando a las familias sin más, pues soy consciente de los
condicionantes sociales) y a los barrios donde suele vivir mayoritariamente la
gente de clase baja, que determinan enormemente el nivel académico en las aulas. Para lo primero, la única solución que se me ocurre es
escolar, que haya más refuerzos y menos alumnos por clase me parece
fundamental; y para lo segundo, hace falta una política urbanística distinta,
en la que se mezclen en todos los barrios gentes de todas las clases, como, por
lo visto, ocurría en París hace 40 años, antes de que se abandonara a la gente
(inmigrantes, principalmente) a su suerte y se dejaran crecer desmesuradamente
las banlieues con
gente pobre, hasta llegar, voila!, al problemón que
tienen allí, por poner un ejemplo.
Es decir, una cosa es la cuestión
académica y otra la social, y aunque ambas están relacionadas, hay que buscar
soluciones para no deteriorar el nivel educativo en las escuelas. Estas
soluciones, que tienen que venir por la vía de la políca principalmente, son
bastante más complejas y caras de lo que piensan y proponen los psicopedagogos.
También se oyen continuamente alegatos
contra la memorización de cualquier cosa, pero es indudable que para llegar a
saber un poco sobre alguna materia hace falta memorizar, pero no para
vomitarlas como un papagayo el día del examen, sino porque a uno le resulten interesantes, y esto
ya depende de dos cosas: que el profesor sepa enseñar bien y que el alumno
tenga cierta predisposición a aprender o, por lo menos, no rechace todo lo que
le cuentan en la escuela. El esfuerzo no es un valor en sí mismo, pero cuando
una asignatura no te gusta, y siempre las habrá, no queda más remedio que
esforzarte, y todo lo demás, como lo de aprender jugando (más allá de los
primeros cursos y sólo a ratos), aprender a aprender (más allá de las dos o
tres técnicas de estudio que se pueden aprender, pero los pedagogos no se
refieren a esto) o dejar que los niños descubran las leyes de la Física por sí
mismos (la experimentación está bien, pero sin el conocimiento teórico que
requiere horas de estudio, no sirve para nada), son locuras de
psicopedagogo.
En Francia, las Hautes Ecoles han hecho
muy bien dejando la forma clásica de enseñar como estaba, igual que en Oxford y
Cambridge han acertado al no querer implantar Bolonia en sus aulas. El nivel de
la enseñanza media y de la Universidad bajó en España a partir de finales de
los setenta, como seguramente no podía ser de otra forma, gracias a la
democratización de las instituciones de enseñanza, pero a partir de los años
noventa, cuando los psicopedagogos irrumpieron en escena, la cosa empezó a caer
en picado, y eso ya no era necesario. Por cierto, acerca de cómo las
Universidades se están convirtiendo en jardines de infancia, recomiendo
encarecidamente el libro "El
saldo del espíritu" de
Antonio Valdecantos.
Para intentar demostrar lo contrario de
lo que yo sostengo aquí apoyándome no en datos y estadísticas sino en las
opiniones de profesores que, como Ricardo Moreno, han dado clase durante muchos
años, es decir, para intentar demostrar que el nivel educativo no ha bajado en
España durante las últimas décadas, que a nadie se le ocurra acudir a los
famosos informes PISA, ni a nada parecido, entre otras cosas porque estos
informes los elabora la OCDE, que no es precisamente una organización que
destaque por su interés en eso del desarrollo espiritual e intelectual pleno de
las personas, sino más bien en el rendimiento de las mismas de cara a su
inserción más eficaz en el mercado laboral. Es fácil imaginarse que el nivel de
las pruebas PISA, pero no los resultados de las mismas, habría variado
sustancialmente si se hubieran empezado a hacer hace 30 o 40 años, y que esto,
por otra parte, a la OCDE le habría dado exactamente igual. En la Wikipedia se
dice lo siguiente sobre dichas pruebas: "Las
soluciones de los estudiantes se registran digitalmente y se envían al centro
del proyecto internacional en Australia, donde se evalúan. Ahí, las preguntas y
los problemas se califican como “correctos” o “incorrectos”. Según la cantidad
de estudiantes que hayan respondido un problema de forma “correcta” se define
la “dificultad” del problema. Dependiendo también de la cantidad de problemas
que haya resuelto un estudiante, se reconoce un margen de valores de
competencia “plausibles” en el mismo".
Como mencionaba al principio, hay gente que sostiene que es muy
arbitrario lo que se valora en la escuela y que quienes lo deciden son muy a
menudo gente de clase media-alta y urbanita. Al final, dicen, el ideal es
un joven de ciudad con un titulo de ingeniero y que sabe de historia y
literatura, y parece, continúan diciendo, como si ser culto fuese
fundamentalmente tener conocimientos en ciencias sociales, saber de ciencias o
tocar un instrumento, y que saber cultivar un huerto o coser, por ejemplo, es
menos lucido.
A quien piensa así yo le diría que en la escuela (y no en la
formación profesional, donde sí se enseña costura, horticultura,
ganadería, albañilería, carpintería, etc), por muy variadas que parezcan las
"cosas que se valoran", es decir, que se enseñan y aprenden, yo no
creo que sean en absoluto arbitrarias, ya que desde la historia hasta las
matemáticas, pasando por la música o la pintura, resulta que lo que tienen en
común (o deberían tener, ya que hoy en día se imparte toda clase de morralla en
pie de igualdad con las asignaturas clásicas) todas ellas es la pertenencia al
mundo del espíritu, mientras que coser o cultivar la tierra son "hijas de
la necesidad", lo cual no quiere decir que uno no pueda disfrutar
practicándolas, por supuesto. La escuela es, para muchos, el primer y único
contacto con las materias del espíritu y del intelecto, y recortar el tiempo
que se les dedica sería disminuir las posibilidades que tienen para
desarrollarse plenamente, y para esto, para el desarrollo espiritual e
intelectual pleno, no vale cualquier cosa, es decir, sólo valen la historia, la
pintura, las matemáticas, la lengua y unas pocas más, mientras que, por el
contrario, no parece que haya forma de discernir cuales de todas las
actividades de tipo práctico que existen son las más idóneas para ser enseñadas
en la escuela.
Cosa distinta es eso del prestigio social que aporta un título
universitario (si es de ingeniero o médico mejor, claro, ya se sabe), así como
el hecho de ser culto. Esto no tiene mucho que ver con aprender con placer las
materias concretas que los buenos profesores enseñan. Una de las peores cosas
que uno puede hacer es pretender ser culto o estudiar para ganarse un
prestigio. Al culto su cultura le reporta placeres de la misma manera que al
capitalista se los dan sus riquezas, ambos persiguen (y a menudo consiguen)
epatar.
Por otro lado, no creo que tener una buena autoestima y saber
expresar los sentimientos propios ayude a aprender y a ser curioso, como
sostienen los psicopedagogos. Al menos a mí nunca me ha ayudado a aprender ni a
tener más curiosidad por nada, pero también es verdad que nunca le he dado
mucha importancia a eso de la autoestima. Pero tampoco creo que sea el caso de
los que más y mejor aprenden ni de los que, justamente para ello, mantienen una
curiosidad genuina a lo largo del tiempo, pues estos, entre los que se
encuentran los que verdaderamente aportan alguna cosa de valor a la literatura,
el arte o la ciencia son, muchas veces, unos inadaptados sociales, tienen la
autoestima por los suelos o son incapaces de expresar sus sentimientos en
público.
Esto no quiere decir que, si un niño cree que es un tonto que no
sirve para nada o se muestra incapaz de expresar mínimamente lo que siente, no
haya que ayudarle también en la escuela. Pero eso de que cuanto más alto
tengamos la autoestima todos, niños y mayores, mejor, siempre me ha parecido un
error, porque, además de sonar muy vacuo y cursi, nace de la "ética del
self" (los primeros libros que hablaron de la autoestima fueron los libros
de autoayuda anglosajones), que es mucho peor que la "ética de la
perfección", es decir, la idea de que uno debe intentar siempre ser mejor
de lo que es, porque buenos, buenos, lo que se dice buenos, a poco que nos
miremos con un poco de honestidad, no somos nadie.
domingo, 20 de marzo de 2016
El traje nuevo del emperador
“Este es un anuncio para megafonía”,
dijeron por megafonía y no añadieron más. El niño que iba agarrado de la mano
de su padre preguntó: “¿Quién es Megafonía?”
El padre contestó que Megafonía no era nadie, que se habían confundido y que,
en realidad, habían dicho eso para probar el sistema de megafonía.
El niño dudó un
momento y a continuación gritó: “¡No es
verdad!”, y la gente que había en el andén, que estaba mirando y
acariciando con los dedos las pantallas de sus teléfonos móviles, se volvió
para mirarlo. “Sabíamos”, prosiguió
el niño, “que el medio era el mensaje,
pero ahora debemos asumir que también es el receptor”. El padre,
avergonzado por las miradas burlonas y asustadas, tapó la boca a su hijo, pero
éste se zafó y aún alcanzó a decir algo más: “¿En qué lugar quedamos entonces nosotros, los humanos, frente a las
máquinas? ¿Acaso no veis que somos un apéndice suyo, que no nos servimos de
ellas sino que son ellas las que nos controlan?”
Algunos se reían al escuchar al niño; otros, los que se tenían así
mismos por hombres libres, agachaban la cabeza y seguían mirando sus móviles.lunes, 12 de octubre de 2015
Los tiempos avanzan una barbaridad
Abrí el
periódico por la primera página y me topé con la fotografía enorme de una niña
tumbada boca arriba en su cama, la habitación a oscuras, y sosteniendo con las
manos una tablet que le iluminaba la
cara. Apple, decía el pie de foto.
La abuela de
esta niña se arrodillaba todas las noches a los pies de su cama y rezaba
fervorosamente. La niña, en una posición más cómoda, toma a Dios entre sus
manos para que la hable directamente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


